Luego de realizar un cambio sutil en su logotipo, la marca chocolatera decidió desarrollar un nuevo estilo tipográfico para reforzar su identidad en campañas y plataformas digitales. La famosa marca de barras de chocolate ha realizado un importante cambio en un elemento icónico de su identidad visual.
Y es que, en colaboración con la agencia JKR Global, rediseñó su logotipo, eliminando detalles internos (líneas que llevaba sobrepuestas) y hasta apostando por un tono azul más fuerte del que tenía. Además, a partir de dicha modificación, se animó a ejecutar una acción aún más disruptiva junto al estudio creativo Studio Drama.
Esto debido a que transformó su emblemático logo en un alfabeto completo: una nueva tipografía inspirada en American Ghotic. El estilo tipográfico, que ha denominado como Snicker Sans, ha sido creado para reforzar su posicionamiento en campañas publicitarias y plataformas digitales.
En cuanto a sus características, los caracteres mantienen los rasgos del logotipo, como trazos verticales marcados y terminales angulados, que reflejan la esencia de la firma. Cabe destacar que el proyecto incluye dos tipos de letra.
Uno es Snickers Sans Display, cuyo estilo impactante es para emplearlo en titulares y campañas. El otro es Snickers Sans Text y su enfoque es más orientado a aplicaciones informativas como empaques, interfaces digitales y textos complementarios.
Otro dato importante es que la segunda tipografía mencionada incluye una versión Regular y Bole para mantener la legibilidad en diferentes formatos de texto. Asimismo, todo el sistema tipográfico admite más de 300 idiomas, incluyendo el griego y el cirílico, lo que garantiza su llegada a diferentes mercados en el mundo.
La movida también pone el foco en actores como Luego, Global, Además, Studio Drama, que aparecen dentro del desarrollo de la noticia y ayudan a entender mejor el alcance de este caso dentro del mercado.
Entre los datos que resaltan en el reporte aparecen cifras como 300, señales que sirven para dimensionar la escala, la inversión o el impacto comercial que rodea a esta novedad.
Más allá del anuncio puntual, el caso refleja una tendencia clara: las marcas ya no solo buscan captar atención, sino también sostener una propuesta de valor que se traduzca en recordación, preferencia y recompra.
En un escenario donde las decisiones de consumo cambian rápido, este tipo de lanzamientos y ajustes también funcionan como termómetro para medir hacia dónde se está moviendo la conversación entre empresas, audiencias y canales digitales.
Visto en conjunto, el episodio deja una lectura útil para el sector: el diferencial no pasa únicamente por comunicar una novedad, sino por convertirla en una experiencia, un beneficio tangible o una razón concreta para volver a elegir la marca.
