Vivimos en la era de la información a tiempo real, un directo continuo. Por ejemplo, si cae un meteorito en Hokkaido lo sabremos. Tendremos fotos del fenómeno y será Trending Topic en cuestión de minutos. A la hora probablemente ya habrá algún montaje gracioso rondando internet y difundiéndose a través de mensajería instantánea. Y por supuesto, aquel que no sepa dónde está situada dicha ciudad sólo tendrá que “googlearlo” (Si es que más de uno no lo ha hecho ya, obteniendo una vez más, información en el momento.)
Hace algún tiempo os hablamos del por qué de la viralidad de los vídeos. Y este tema tan candente en la actualidad nos lleva a plantearnos lo siguiente: ¿Por qué unos contenidos son virales y otros no? Y lo más importante: ¿Por qué el tiempo (especialmente la lluvia, la nieve, el calor abrasador y el frío invernal) son siempre motivo de un aluvión de tuits?
Pues porque somos así, y hablamos de lo mismo. Lo único que ha cambiado es el medio. El tema del tiempo siempre ha sido el favorito por excelencia para comentarlo con tus vecinos en el ascensor. O nada más llegar a algún sitio. ¿O es que acaso nadie ha visto llover o nevar?
