Cuando buscas “BANSKY” (63,6 mill) en Instagram las tres primeras sugerencias que aparecen son las siguientes: LOUVRE (4,1mill), GUGGENHEIM (2mill), MOMA (4,1 mill).
Las personas quieren encontrarse con esas obras caminando por allí, encontrarse con esas joyas que algunas veces, lamentablemente, son efímeras porque las repintan encima pensando que es vandalismo o las tapan con la gráfica del nuevo yogur con más omega que el anterior o con la cara de un político en campaña.
OBEY, INSANE51, INVADER, VHILS, BOA MISTURA son algunos de los referentes que van por las ciudades dejando obras que se vuelven una hermosa excusa para visitarla y compartirla en las redes.
Como lo fue en su momento lo del nombre personalizado en los vasos de Starbucks “Mira dónde estoy tomando café” pero en este caso “Mira dónde estoy sin decir mira dónde estoy”. Pregunta a tu influencer más cercano si esto es cierto. Nada es casual, todo es marketing, aunque sea personal y sin darnos cuenta.
Tratar de entender y recorrer la ciudad como un gran museo
En donde cada barrio es una sala de exposición, con todo lo que eso significa, en los museos hay obras extraordinarias y obras que no gustan, que no sabemos porque están ahí. Para que la gente visite nuestro museo debemos incentivar la creación. Contagiar cultura, arte, creatividad.
Planteamos un ejercicio. ¿Quién se anima a participar?
Observa tu ciudad (aunque sea por un día) como si fueras turista.
Mira hacia arriba, detente y procesa la información que te transmite la comunicación, las fachadas, cómo es la circulación en tu ciudad. Estamos anestesiados, ya nos parece todo paisaje.
Párate y mira, observa a qué le hacen fotos los turistas
Cuando llegué a España salía con la cámara a todos lados. Después de un tiempo salgo solo con el móvil (por costumbre) y no saco tantas fotos, estoy lamentablemente acostumbrándome a la belleza de la ciudad.
En Madrid recientemente (y brillantemente) destaca la gestión de Nacho Padilla (Director Creativo del Ayuntamiento desde abril de 2016) por el cambio radical que tenía la comunicación cultural de la capital. En este caso se demuestra cómo, la Villa de Madrid, con distintos artistas y estudios, ha logrado que sus campañas municipales sean obras de arte, literalmente.
Una poesía visual que informa y embellece las calles. ¿A quién no le gustaría tener una obra de Mercedes DeBellard realizada para San Isidro? O un Mural de Cavolo en nuestro barrio. Es un valor cultural muy grande.
En Sevilla una campaña de Tanqueray logra identificar el color de la ciudad, el Naranja #FFAB60. Esta propuesta logró que Pantone lo certifique y lo llame “el color especial de Sevilla”. No solo tienen monumentos y su feria, ahora también tienen un propio color.
En Galicia no se identificaban con los pasos de cebras y crearon los pasos de vacas. A Coruña reivindica la especie animal ya que producen más de la mitad de la leche de España. Una acción maravillosa y única. Uno de esos pensamientos disruptivos que despierta la envidia sana de los que trabajamos en comunicación.
Cuando el pensamiento va más allá de la acción de comunicar y logra que las personas se identifiquen, la experiencia se vuelve más que memorable.
Cuanto más arte tenga la comunicación de una ciudad, más interesante se volverá, más personas van a querer proyectarse en ella. Compartirla. Vivirla. Experimentarla.
Porque una ciudad con obras siempre es likeable!
Te gustaría conocer los tipos de líneas y su significado en diseño, te lo contamos en este post. ¿Qué inspira cada tipo de línea en un diseño publicitario?
